
“ —No les toca a ustedes conocer la hora ni el momento determinados por la autoridad misma del Padre —contestó Jesús—. Pero cuando venga el Espíritu Santo sobre ustedes, recibirán poder y serán mis testigos tanto en Jerusalén como en toda Judea y Samaria, hasta en los confines de la tierra.” (Hechos 1:7-8).
¿Alguna vez has mirado el velocímetro mientras conduces y te has dado cuenta de lo fácil que es ir demasiado rápido o demasiado lento sin notarlo? Si vas demasiado rápido, te arriesgas a una multa. Si vas demasiado lento, bueno, ese nunca ha sido mi problema. Todavía me río al recordar a mi madre recibiendo una multa por exceso de velocidad a los 70 años (y encima con la licencia suspendida por un mes). Esa imagen me recuerda algo importante: el movimiento importa, pero lo que importa aún más es moverse en la dirección correcta y a la velocidad correcta.
Al leer el primer capítulo de Hechos, algo queda claro: Jesús nunca diseñó su iglesia para que se quedara estancada en un solo lugar ni para que para que los creyentes vivieran “calentando bancas”. Al contrario, instruyó a sus seguidores a esperar el poder del Espíritu Santo y luego a salir; desde Jerusalén hasta Judea y Samaria, y desde allí hasta los confines de la tierra. Ese es el latido de la iglesia: un pueblo llamado, capacitado y enviado a vivir con urgencia los propósitos divinos. Cualquier cosa menor a ese impulso del Espíritu se queda corta frente a lo que Jesús quiso para Su pueblo.
Sin embargo, este tipo de movimiento no comienza con la actividad. Comienza con un llamado, y ese llamado es profundamente personal para cada uno de nosotros. Antes de enviar a sus discípulos, Jesús primero los invitó a seguirlo. Con esa invitación, todas sus vidas se reorientaron. Pedro y Andrés dejaron sus redes. Mateo se levantó y abandonó su puesto de cobro de impuestos y se fue. La respuesta fue inmediata y decidida porque reconocieron la voz de quien los llamaba.
Esa misma invitación sigue vigente hoy. Nos llama a acercarnos a Cristo antes de actuar en su nombre, a caminar con él antes de trabajar para él, y a entregarnos del todo antes de avanzar en su misión. Cuando respondemos de verdad a ese llamado, nuestras vidas empiezan a moverse con una velocidad diferente: no impulsada por la presión ni por el rendimiento, sino por la obediencia y la presencia habilitadora del Espíritu Santo.
DESAFÍO AUDAZ:
Tómate un momento para evaluar con honestidad tu ritmo y tu dirección espiritual. Pídele a Dios que te revele si en algún punto has disminuido el paso, te has adelantado por tu propia fuerza o te has acomodado en la comodidad. Luego, da un paso concreto de obediencia esta semana que te alinee más plenamente con Su llamado y Su misión.
ORACIÓN:
Señor, gracias por llamarme a una vida que no permanece estancada, sino llena de propósito y movimiento. Ayúdame a escuchar Tu voz con claridad y a seguirte con todo mi corazón, sin adelantarme, sino caminando al ritmo de Tu Espíritu. Renuévame con Tu poder para que mi vida refleje fielmente Tu misión, y guíame a avanzar a la velocidad correcta: sostenido por Tu presencia y firme en la obediencia. En el nombre de Jesús, amén.

Mi esposa Dee y yo seguimos celebrando todo lo que Dios hizo durante la pasada Pascua en New Life Church, donde tengo el privilegio de servir como Pastor Fundador. Fue un fin de semana intenso y poderoso; terminamos algo cansados, pero profundamente agradecidos por la forma en que Dios se movió en nuestra familia de fe y a través de ella.
En toda New Life, vimos a miles de personas reunirse, tanto en persona como en línea. Pero, por encima de todo, celebramos las historias de vidas transformadas y de personas que le dijeron “sí” a Cristo. Muchos dieron sus primeros pasos en seguir a Cristo, mientras que otros regresaron a casa, respondiendo al llamado de Aquel que nunca dejó de buscarlos.
Dios se está moviendo, y nos sentimos humildemente honrados de ser parte de lo que Él está haciendo.
Un estudio devocional de 30 días con Mark Jobe
Como seguidores de Cristo, nuestra fe es esencial para saber quiénes somos. En Pasos Audaces tenemos como objetivo principal ayudarte a avanzar firmemente en tu caminar con Dios, paso a paso.
Es por eso que, junto a todo el equipo de Hoy en la Palabra, hemos creado Pasos Audaces con Jesús, un estudio devocional de 30 días. Con este nuevo recurso podrás conocer las perspectivas que el Dr. Mark Jobe ha desarrollado en su larga trayectoria pastoral. Además de ser el actual presidente del Instituto Bíblico Moody, Mark es anfitrión del programa de radio Pasos Audaces. Esta reflexión devocional diaria te ayudará a mantener tu mente centrada en la Palabra de Dios y tus ojos enfocados en Cristo. Confiamos que tu corazón se renueve y tu fe se fortalezca, a medida que caminamos juntos en este desafiante viaje de 30 días.