
“Nadie puede recibir nada a menos que Dios se lo conceda respondió Juan. Ustedes me son testigos de que dije: “Yo no soy el Cristo, sino que he sido enviado delante de él.” (Juan 3:27-28).
Recuerdo que, al inicio de mi ministerio, hubo un momento en que empecé a compararme al ver lo que Dios hacía en otra iglesia. Es fácil caer en medir números y resultados, y sin darnos cuenta, la comparación se vuelve competencia. Sin embargo, el Espíritu Santo me recordó, con gracia, una lección que he llevado conmigo a lo largo de los años: que no se trata de exaltar mi nombre ni siquiera el de nuestra iglesia, sino de Jesucristo, y de exaltar únicamente Su nombre.
Este es el corazón que veo en Juan “El bautista” al leer su historia. Constantemente dirige la atención más allá de sí mismo, señalando hacia Jesucristo. Incluso cuando las multitudes se sienten atraídas hacia él. Humildemente se niega a ocupar el centro y, en su lugar, proclama: “He aquí el Cordero de Dios”. Juan entendía claramente su propósito, y eso me anima a actuar de la misma manera en mi llamado, a no exaltar mi propio nombre, sino exaltar el nombre de Cristo
Y lo veo aún con mayor claridad cuando sus propios seguidores comienzan a comparar y a competir. En lugar de ceder ante esa presión, Juan responde con humildad y convicción, diciendo que es necesario que Cristo crezca, mientras que él debe menguar. Ese tipo de claridad me desafía. Me recuerda que la verdadera eficacia en el ministerio no se mide por cuántas personas me siguen a mí, sino por cuántas personas siguen a Cristo.
Por eso, le pido al Señor que siga moldeando mi corazón de esa manera. Quiero ser esa clase de líder y tipo de discípulo que celebra lo que Dios está haciendo en los demás. Quiero ser esa persona que resiste la tentación de compararse y que encuentre gozo simplemente dirigiendo a las personas hacia Cristo. Porque, a fin de cuentas, no se trata de mí; nunca se trató de mí. Se trata de Cristo y de dar a conocer su nombre.
DESAFÍO AUDAZ
Pídele a Dios que te ayude a resistir las comparaciones y a mantener tu enfoque en exaltar el nombre de Jesús. Esta semana, anima a otra persona y celebra lo que Dios está haciendo a través de ella.
ORACIÓN
Señor, mantén mi corazón humilde y centrado en Ti. Ayúdame a dirigir a las personas hacia Cristo y a no buscar reconocimiento para mí mismo. Que Tú crezcas en mi vida, y que yo te refleje fielmente en todo lo que hago. Amén.

Quiero decirlo con claridad: Chicago no es un desierto espiritual sin esperanza. Dios está obrando, y lo estoy viendo con mis propios ojos. Recientemente, fui testigo de cómo 17 personas dieron el paso del bautismo, entre ellas; un ex traficante de drogas, un estudiante universitario, una viuda en duelo, todos rindiendo sus vidas a Jesucristo. Cada historia es distinta, pero todas están marcadas por la misma gracia transformadora de Dios.
Días después, estuve celebrando el aniversario de una iglesia de la etnia guatemalteca Q’eqchi’ en el barrio hispano de La Villita, en Chicago. Adoramos a Cristo junto a una comunidad indígena llena de gozo expresado en el idioma de su corazón. Eso es lo que estoy viendo en Chicago. Eso es esperanza.
Un estudio devocional de 30 días con Mark Jobe
Como seguidores de Cristo, nuestra fe es esencial para saber quiénes somos. En Pasos Audaces tenemos como objetivo principal ayudarte a avanzar firmemente en tu caminar con Dios, paso a paso.
Es por eso que, junto a todo el equipo de Hoy en la Palabra, hemos creado Pasos Audaces con Jesús, un estudio devocional de 30 días. Con este nuevo recurso podrás conocer las perspectivas que el Dr. Mark Jobe ha desarrollado en su larga trayectoria pastoral. Además de ser el actual presidente del Instituto Bíblico Moody, Mark es anfitrión del programa de radio Pasos Audaces. Esta reflexión devocional diaria te ayudará a mantener tu mente centrada en la Palabra de Dios y tus ojos enfocados en Cristo. Confiamos que tu corazón se renueve y tu fe se fortalezca, a medida que caminamos juntos en este desafiante viaje de 30 días.