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Fijos en Ti

25 de mayo del 2022 | Salmo 141

Ser honesto contigo mismo puede ser un desafío. Tendemos a darnos el beneficio de la duda y asumir lo mejor de nuestras propias intenciones. Esto es especialmente cierto cuando enfrentamos un conflicto. Asumimos rápidamente que tenemos razón y nuestro oponente está claramente equivocado.

En la lectura de hoy, David se dirige a Dios en oración porque sus enemigos estaban tratando de atraparlo. Pero en lugar de orar inmediatamente en contra de ellos, David volvió su atención hacia su interior. Quería asegurarse de que su corazón estaba bien delante de Dios. Su petición se centró en tres áreas. Oró para que Dios lo protegiera de decir algo incorrecto (v. 3). Las palabras son poderosas. Pueden edificar a las personas y derribarlas. Es fácil decir una palabra dañina en el calor del momento. David oró para que Dios guardara su boca, para que solo hablara palabras correctas y verdaderas.

David también oró para no unirse a los malvados (v. 4). Comprendió el atractivo de vivir para uno mismo y no para Dios. Él oró: “No permitas que mi corazón se incline a la maldad…  en compañía de malhechores” (v. 4).

Finalmente, David oró para aceptar la corrección piadosa: “Que la justicia me golpee, que el amor me reprenda; que el ungüento de los malvados no perfume mi cabeza” (v. 5). Sabía que habría momentos en los que necesitaría un amigo fiel para decir una verdad dura. Oró para tener un corazón abierto y receptivo. Un buen resumen del corazón de David hacia Dios en este salmo se encuentra en el versículo 8, “en ti, SEÑOR Soberano, tengo puestos los ojos”.

  • Ciertamente, podemos relacionarnos con el deseo de David de mantener su corazón puro y sus ojos enfocados en Dios. Como el Señor Jesús nos recordó, no importa lo que enfrentemos, debemos “[buscar] primeramente el reino de Dios y su justicia” (Mateo 6:33).

 

 

 

 

POR RYAN COOK

 
     
Ryan Cook es profesor asociado de Antiguo Testamento y Hebreo en Moody Theological Seminary. Ha trabajado en el campo de la educación cristiana y fue pastor en Michigan durante siete años. Ryan, su esposa Ashley y sus tres hijos residen en el noroeste de Indiana.
 

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