This site uses cookies to provide you with more responsive and personalized service and to collect certain information about your use of the site.  You can change your cookie settings through your browser.  If you continue without changing your settings, you agree to our use of cookies.  See our Privacy Policy for more information.

Print.Print
Print Print
Print
Print.Print
Print
Print.Print
Print
Print.Print
Print
Print.Print
Print

Sara: El Dios que ve

8 de marzo de 2021 | Génesis 16

Mi esposo y yo anhelamos tener hijos biológicos durante muchos años antes de que Dios finalmente nos abriera la puerta para adoptar a nuestros dos hijos. Y aunque Dios ha sanado gran parte del dolor de la infertilidad, todavía se desencadena a veces, y tengo una profunda empatía por otros que están experimentando esa pérdida en particular—incluso los personajes de la Biblia en relatos antiguos.

Génesis 16 comienza explicando que Saray no le había dado hijos a Abram, incluso después de más de diez años de matrimonio. Culturalmente, esto era un gran problema. Pero fue mucho más importante debido al pacto de Dios con Abram—que se convertiría en una gran nación. El Comentario bíblico Moody: el Antiguo Testamento titula Génesis 16 “La caída repetida” debido a sus muchos paralelismos con Génesis 3. Como Eva antes que ella, Saray comenzó a dudar de la intención, el tiempo y la soberanía de Dios, por lo que tomó el asunto en sus propias manos. Al igual que Eva antes que ella, Saray involucró a su esposo en un plan, y juntos trataron de cumplir la voluntad de Dios a su manera—por medio de Agar (vv. 1–3).

Como en Génesis 3, el pecado humano resultó en todo tipo de conflictos. Agar subyugó a Saray a causa de su embarazo. Saray culpó a Abram. Abram devolvió la responsabilidad a Saray, quien luego maltrató a Agar. Comprensiblemente, Agar se escapó. Entonces, el ángel del Señor se le apareció a Agar en el desierto y le dio una promesa propia—un hijo e innumerables descendientes, pero un hijo que sería el centro del conflicto (vv. 11–12).

En un movimiento inusual, Agar le dio un nombre a Dios—un nombre que se ajustaba a lo que ella sabía de su naturaleza: “el Dios que me ve” (v. 13). Y por su gracia, continuó haciendo su voluntad, a su propia manera y en su propio tiempo.   

  • A menudo nos impacientamos con las aparentes demoras de Dios. ¿Alguna vez has tomado las cosas en tus propias manos cuando deberías haber esperado? ¿Cuál fue el resultado? ¿Dónde has visto a Dios hacer su voluntad en su propio tiempo?

 

 

POR KELLI WORRALL

   

Kelli Worrall es profesora de comunicación y catedrática en el departamento de Música, Artes y Medios del Instituto Bíblico Moody. Es autora de dos libros, uno junto a su esposo Peter. Es graduada de Cedarville University (BA), con estudios de postgrado enTrinity Evangelical Divinity School (MRE) y Roosevelt University (MFA). Ella y su esposo son conferencistas regulares en eventos y retiros. Viven en el noroeste de Illinois con sus dos hijos.


Today in the Word (en inglés)

Encuentra más recursos en inglés. Today in the Word te proporciona herramientas que te ayudarán a profundizar en tu estudio de las Escrituras.

Dona ahora a TITW


Marzo | Hoy en la palabra

             
  1 2 3 4 5 6
7 8 9 10 11 12 13
14 15 16 17 18 19 20
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30 31      
< Febrero 28 Abril 1 >

Radio Moody Entre Amigos