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Rebeca: Un embarazo conflictivo

17 de marzo de 2021 | Génesis 25:19–34

Los gemelos tienen una relación fascinante. Incluso cuando son bebés, parecen compartir un lenguaje secreto tácito, entendiéndose entre sí de una manera que nadie más puede. Y cuando crecen y desarrollan personalidades únicas, permanecen conectados instintivamente. En Génesis 25, aprendemos que la vida matrimonial de Rebeca comenzó con la recurrencia del obstáculo de la esterilidad. Sin embargo, la respuesta de Isaac fue diferente a la de su padre. Mientras Abraham y Sara intentaban resolver la infertilidad a su manera—Isaac oró (v. 21). Y el Señor respondió afirmativamente, aunque veinte largos años después.

Sin embargo, la infertilidad no era el mayor problema de Rebeca. En cambio, el texto se centra en lo que sucedió después de que quedó embarazada. Sin saber que estaba embarazada de gemelos, estaba preocupada por el movimiento excesivo, por lo que consultó al Señor. Le reveló que sus dos hijos—¡sí, dos! —se verían envueltos en una rivalidad entre hermanos, con el menor prevaleciendo. Este conflicto y reversión marcaría sus vidas y personas de manera profunda y duradera.

Desde el momento en que nacieron los bebés, se probó la palabra profética del Señor. Jacob emergió, agarrando el talón de Esaú, y ambos niños recibieron un nombre apropiado. Solo podemos imaginar cómo se desarrolló la tensión durante la infancia porque el texto resume sus años de juventud: “Los niños crecieron”. Se convirtieron en hombres muy diferentes. Esaú, hábil cazador. Jacob, un hogareño tranquilo. El pasaje también revela las preferencias de los padres. Isaac apreciaba las habilidades de caza de Esaú, mientras que Rebeca amaba la naturaleza amable de Jacob.

Sin embargo, el punto del pasaje no es la paternidad. El autor no comenta sobre los afectos de Isaac y Rebeca. En cambio, encontramos la escena despreciable de Esaú vendiendo su primogenitura a Jacob por un plato de guiso de lentejas y algo de pan. Este conflicto fraterno entre hermanos es el centro de la historia. Este es el próximo obstáculo que se interpone en el camino de las promesas del pacto de Dios a su pueblo.

  • El carácter de Dios se sigue revelando constantemente en la narrativa de Rebeca. Las elecciones de Dios se basan en su propia voluntad soberana—no en méritos humanos o convenciones. El consuelo que sentimos es que ningún conflicto (en nuestra familia inmediata o de la iglesia) puede, en última instancia, impedir que el plan de Dios se lleve a cabo.

 

 

POR KELLI WORRALL

   

Kelli Worrall es profesora de comunicación y catedrática en el departamento de Música, Artes y Medios del Instituto Bíblico Moody. Es autora de dos libros, uno junto a su esposo Peter. Es graduada de Cedarville University (BA), con estudios de postgrado enTrinity Evangelical Divinity School (MRE) y Roosevelt University (MFA). Ella y su esposo son conferencistas regulares en eventos y retiros. Viven en el noroeste de Illinois con sus dos hijos.


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