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Eva: Trabajo, adoración y compañerismo

2 de marzo de 2021 | Génesis 2:4–25

Nuestro hijo de doce años probablemente diría que “trabajo” es una mala palabra. Como padres, queremos alentarlo a ver el trabajo de manera diferente, a modelar un enfoque alegre e invitarlo a que adopte esa forma de pensar.

En Génesis 2:15, aprendemos el papel de Adán en la creación (y el de Eva cuando se une a él). Dios lo puso en el jardín para “labrarlo y cuidarlo”. En las Escrituras, el verbo que se usa para “labrar” describe con mayor frecuencia el servicio a Dios, en lugar de las tareas agrícolas. Por lo tanto, la asignación de Adán (y la de Eva) no fue meramente un trabajo utilitario o físico. Fue espiritual. Su trabajo era su adoración.

Entonces, en el versículo 18, Dios evaluó este arreglo. En el capítulo uno, ya había declarado que todo lo que hacía era “bueno”. Aquí, por primera vez, algo—la soledad del hombre—se consideró “no bueno”. Dado que el hombre no podía funcionar de la manera completa en que Dios lo había creado, Dios decidió hacer un “ayuda idónea” (LBLA). En los versículos 19–20, Adán comenzó su trabajo y adoración nombrando a cada uno de los animales, pero en el proceso no encontró “ayuda idónea”. La palabra “ayuda” describe a alguien que viene al auxilio de otro, tanto física como espiritualmente, pero “ayuda” de ninguna manera indica una posición menor o un valor inferior. La palabra usada para “idónea” describe a la mujer como igual en valor, así como “opuesta” y “armonizadora”. Por lo tanto, se requería un “compañero complementario” para el primer hombre.

Para formar a Eva, Dios envió a Adán a dormir y tomó un puñado de huesos, músculos y carne del costado de Adán (v. 22). La respuesta de Adán—“Esta sí es hueso de mis huesos y carne de mi carne”—reconoció tanto la semejanza entre ambos como la naturaleza derivada de ella. (v. 23). Eva era su compañera, en el trabajo y en la adoración.

  • Este pasaje debe ser fundamental para la forma en que nos vemos a nosotros mismos, nuestro trabajo y nuestras relaciones. ¿Qué te revelan los detalles de este pasaje sobre la intención de Dios en la creación? ¿Cambia tu forma de pensar sobre ti mismo?

 

 

POR KELLI WORRALL

   

Kelli Worrall es profesora de comunicación y catedrática en el departamento de Música, Artes y Medios del Instituto Bíblico Moody. Es autora de dos libros, uno junto a su esposo Peter. Es graduada de Cedarville University (BA), con estudios de postgrado enTrinity Evangelical Divinity School (MRE) y Roosevelt University (MFA). Ella y su esposo son conferencistas regulares en eventos y retiros. Viven en el noroeste de Illinois con sus dos hijos.


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