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Eva: El más profundo dolor

5 de marzo de 2021 | Génesis 4:1–16

Mi esposo y yo hemos sufrido varias pérdidas en nuestros veinte años de matrimonio—su padre, mis dos padres y tres bebés por aborto espontáneo. Experimentar tal dolor juntos puede profundizar el vínculo de una pareja o separarlos.

En Génesis 4, los efectos de la caída se vuelven más evidentes—en la humanidad y también en la familia. Lo primero que aprendemos sobre Adán y Eva—post caída—es que tienen un hijo. Eva misma anuncia el nacimiento en el versículo 1: “Con la ayuda del SEÑOR he tenido un hijo varón”. De manera significativa, Eva expresó su gratitud porque la gracia del Señor la ayudó. Aunque la angustia acompañó el proceso de tener hijos, Dios siguió siendo fiel.

Luego, a medida que avanzamos en el capítulo 4 de Génesis, vemos el trágico descenso de la descendencia de Adán y Eva—profundizándose cada vez más y más en el pecado. Como el pecado de Eva comenzó con el deseo de parecerse más a Dios, el pecado de Caín comienza con el deseo de tener lo que tiene su hermano—el beneplácito de Dios (v. 5). Con los celos y el asesinato de Caín, el pecado se infiltra en un nuevo territorio mientras destruye la unidad familiar. Así como Adán y Eva se alejaron de la presencia de Dios cuando fueron removidos del jardín, Caín ahora es expulsado tanto de la presencia de Dios como de su protección (vv. 11–12).

Curiosamente, aunque las palabras de agradecimiento y celebración de Eva abren este capítulo, no se le vuelve a mencionar en este pasaje. ¿Pero puedes imaginar su sufrimiento? Es difícil tratar de entender el dolor que sintió cuando se enteró de la muerte de un hijo—a manos de otro. Luego se enfrentó al destierro de Caín. Eva parece de alguna manera aún más humana cuando consideramos su inmensa pérdida y meditamos en su dolor.

  • ¿Cómo has experimentado la fidelidad y gracia de Dios, incluso mientras navegas por las consecuencias del pecado? ¿Cómo te relacionas con el dolor de Eva? ¿Puede Dios usar nuestro estudio de esto para traer sanidad a nuestras propias heridas?

 

 

POR KELLI WORRALL

   

Kelli Worrall es profesora de comunicación y catedrática en el departamento de Música, Artes y Medios del Instituto Bíblico Moody. Es autora de dos libros, uno junto a su esposo Peter. Es graduada de Cedarville University (BA), con estudios de postgrado enTrinity Evangelical Divinity School (MRE) y Roosevelt University (MFA). Ella y su esposo son conferencistas regulares en eventos y retiros. Viven en el noroeste de Illinois con sus dos hijos.


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