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Una segunda oportunidad

8 de Junio del 2022 | Josué 2:1–24

En la novela de Nathaniel Hawthorne, La letra escarlata, Hester Prynne concibe un hijo fuera del matrimonio y se niega a nombrar al padre. Ambientado en el estado puritano de Massachusetts a mediados del siglo XVII, el castigo de Hester involucró la vergüenza pública; se le ordenó usar la letra “A” escarlata durante toda su vida.

En Josué 2 nos encontramos con Rahab, quien esencialmente fue marcada con una letra escarlata de adulterio. Ella era una de las prostitutas más conocidas de Jericó, y vivía dentro de sus enormes muros (v. 1). Los espías de Josué asumieron que el lugar de Rahab sería el escondite perfecto para permanecer en el anonimato. Sin embargo, los rumores se propagaron rápidamente y el rey envió hombres a inspeccionar su casa (v. 3). Después de esconder a los espías y alejar a los hombres del rey, Rahab hace una confesión de fe.

Rahab expresó que ella y todos los de Jericó se enteraron de lo que Yahweh había hecho en las otras ciudades y se aterrorizaron. Sin embargo, convirtió su miedo en reverencia, proclamando su creencia en la supremacía de Yahweh. Su expresión de confianza habría sido impactante para los espías, para Josué, para el ejército israelita, así como para los lectores del libro de Josué.

Esta mujer, a quien otros miraban con juicio y desprecio, puso su fe transformadora en acción, mantuvo su compromiso con los espías y ató un cordón escarlata a su ventana para indicar qué hogar no debían destruir. En el primer siglo, comentaristas como Clemente de Roma, Justino Mártir, Ireneo, Orígenes y otros relacionaron la simbolización del cordón escarlata con un símbolo de la sangre de Jesús derramada en la cruz. Solo Dios puede tomar nuestra letra escarlata de pecado y convertirla en un cordón escarlata de fe.

  • Todos merecemos llevar una letra escarlata que marque nuestra pecaminosidad. Pero la buena noticia es que la muerte y resurrección de Jesús nos da una segunda oportunidad. Si no has aceptado a Jesús, vuélvete a Él hoy. Si lo conoces, no dudes en compartir cómo Dios ha transformado tu vida. Tu pasado puede cambiar el futuro de alguien.

 

 

 

 

POR EL DR. CHRIS RAPPAZINI

 
      El Dr. Chris Rappazini es profesor asociado y director de los programas de licenciatura y postgrado en Estudios Pastorales del Instituto Bíblico Moody y del Seminario Teológico Moody. Es el vicepresidente de la Sociedad Evangélica de Homilética. Con anterioridad, fue ministro asociado para la predicación y enseñanza de Southside Christian Church en Spokane, Washington. Chris, su esposa Ashley y sus tres hijos residen en el noroeste de Indiana.  

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