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La envidia pudre

24 de julio del 2022 | Proverbios 14

Probablemente hayas escuchado la frase, “mantener las apariencias”. Captura el problema que Salomón identificó en el libro de Eclesiastés, miles de años antes de que el sueño americano fuera algo a lo que aspirar: “Vi además que tanto el afán como el éxito en la vida despiertan envidias” (Eclesiastés 4:4). El proverbio de hoy se centra en lo que la envidia puede hacerle a nuestro corazón.

Tal vez has experimentado envidia en las redes sociales. Ahí ves a tus “amigos” experimentando el éxito. Tal vez un amigo fue ascendido, otro publicó un libro y otro está en un resort de playa. En lugar de regocijarse con los demás, es fácil permitir que la envidia nos pudra los huesos. La imagen es gráfica. Pudrir es desgastarse, carcomer algo. La envidia nos destruye.

La Biblia tiene muchas advertencias acerca de la envidia. “El resentimiento mata a los necios, la envidia mata a los insensatos” (Job 5:2). Y en el Nuevo Testamento la envidia figura entre otros pecados (Gálatas 5:21, 26; 1 Timoteo 6:4; Santiago 3:6; 1 Pedro 2:1). También aprendemos que la envidia es lo opuesto al amor: “El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso” (1 Corintios 13:4).

Incluso si borramos nuestras cuentas de redes sociales para no poder ver las alegrías y los logros de nuestros amigos, aún podríamos luchar contra la envidia. Es útil recordarnos a nosotros mismos que Dios nos ha llamado a algo mejor. En lugar de sentirnos amargados y envidiosos por lo que Él les ha dado a otros, debemos tener un espíritu de agradecimiento por lo que se nos ha dado. Si luchas con este pecado, aquí hay dos cosas que puedes probar: 1) agradece a Dios regularmente por las cosas buenas que te ha dado; y 2) regocíjate en los regalos que Él ha dado a tus amigos.

  • La envidia es destructiva. Puede arruinar nuestras relaciones y bloquearnos para que no tengamos una relación adecuada con Dios. Estamos llamados a no tener envidia, sino a amarnos los unos a los otros.

 

Russell Meek

 

 

 

POR RUSSELL MEEK

 
      Russell Meek enseña Antiguo Testamento y Hermenéutica en Moody Theological Seminary. Es columnista de la revista Fathom y escribe prolíficamente, tanto para lectores laicos como académicos, sobre temas de la vida cristiana basados en el Antiguo Testamento. El, su esposa y sus tres hijos viven en el norte del estado norteamericano de Idaho, donde disfruta de la jardinería, la cocina y la naturaleza.   

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