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La muerte y la ley

12 de febrero de 2021 | Romanos 7:1–14

Según los registros de votación, Julio Castro emitió su voto en las elecciones de California en 2004, 2005, 2006, 2008 y 2010. El único problema fue que Julio murió en 2003. Por razones obvias, los muertos no pueden votar. En Romanos 7, Pablo usa el concepto de muerte para ayudarnos a comprender nuestra impotencia y complicada relación con la ley de Dios.

Así como la unión del creyente con Cristo en Su muerte cambia nuestra actitud ante nuestra naturaleza pecaminosa, también cambia nuestra relación con la ley de Dios. Usando la analogía de una mujer casada cuyo esposo muere, Pablo señala que aquellos que están unidos con Cristo en Su muerte han “muerto a la ley” (v. 4). Eso se hace necesario por la forma en que nuestra naturaleza de pecado interactúa con la ley. En lugar de prevenir el pecado, la ley de Dios lo despertó (v. 5).

¿Significa esto que la ley misma es responsable del pecado? La respuesta de Pablo en el versículo 7 es enfáticamente: ¡De ninguna manera! Pablo usa el ejemplo de la codicia. Para un niño rebelde, si la ley le dice que no codicie, despierta todos sus instintos codiciosos (vv. 7–8).

La ley de Dios es santa y sus mandamientos son “santos, justos y buenos” (v. 12). El problema de la ley reside en nosotros. El pecado nos hace imposible estar a la altura de las demandas de Dios. Y esa cosa muy buena puede despertar en nosotros malos deseos. Pablo personifica el pecado, diciendo que usó lo bueno para provocar su muerte (v. 10). De esta manera, el mandamiento muestra que el pecado es “extremadamente malo” (v. 13). El pecado muestra su poder destructivo al tomar la ley que fue diseñada para la vida y usarla como un instrumento de muerte.

  • Caemos en el pecado porque no tomamos nuestra capacidad de pecar lo suficientemente en serio. Sobreestimamos nuestra capacidad, pensando que podemos obedecer la ley de Dios con nuestras propias fuerzas. No solo nos quedamos cortos, sino que nuestra naturaleza pecaminosa anhela los mismos deseos que la ley de Dios prohíbe.

 

 

POR EL DR. JOHN KOESSLER

   

El Dr. John Koessler, fue profesor emérito del Instituto Bíblico Moody, en el departamento de Teología Aplicada y Ministerio Eclesial. John y su esposa, Jane, viven en el estado de Michigan. Escritor prolífico, los libros del Dr. Koessler incluyen Dangerous Virtues: How to Follow Jesus When Evil Masquerades as Good (Moody Publishers), The Radical Pursuit of Rest (InterVarsity), The Surprising Grace of Disappointment (Moody) y True Discipleship (Moody). John es también uno de los editores y columnistas de Today in the Word


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